Páginas al viento

Un lugar donde reflexionar… Por Francisco Javier R. S.

  • Intenciones del Santo Padre. Julio 2015

    Intención general

    Para que la responsabilidad política sea vivida a todos los niveles como una forma elevada de caridad.

    Intención misionera
    Para que, ante las desigualdades sociales, los cristianos de América Latina den testimonio de amor a los pobres y contribuyan a una sociedad más fraterna.

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    Publicación de la Comisión Teológica Internacional sobre la Teología Hoy.

    Publicación

El Celibato

Posted by francescopetrarca en 1 junio 2009

Cada día saltan a la palestra informativa voces clamando la revocación del celibato, como si fuera una imposición que hubiese hecho la Iglesia en tal siglo o en tal otro y que impide la libertad en la naturaleza humana que no es otra que la procreación…

Pero, ¿se trata de una imposición? Recordemos las palabras de Cristo:

Los discípulos le dijeron: <<Si tal es la condición del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse>>. Pero él les dijo: <<No todos comprenden esta doctrina, sino aquellos a quienes les es concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, los hay que fueron hechos por los hombres y los hay que a sí mismo se hicieron tales por el reino de Dios. ¡El que sea capaz de hacer esto que lo haga!>>.

¡Sí!… No todo el mundo puede hacerlo… Sólo la vocación sacerdotal pura que se hace por Amor a Dios y que cuenta con el Espíritu para no caer… ¡Pero no es una imposición! Es una elección: “¡El que sea capaz de hacer esto que lo haga!”. Nadie es obligado si no es capaz, por eso el que haya confundido su vocación y se haya hecho sacerdote, no tiene por qué continuar ahí si esa no es su vocación y que se case santamente y cumpla su vocación de dar hijos de carne a Dios. Dios entiende la debilidad de sus hijos, y ¡más si no tienen la vocación de dar hijos espirituales! Por eso Dios siempre nos perdona todos los errores que hayamos podido tener, incluso que nos hayamos equivocado en nuestro discernimiento vocacional no condiciona que no podamos arrepentirnos y retomar el camino de nuestra vocación, puesto que si tenemos otra vocación y la ocultamos en otra, estamos siendo infieles a lo que Dios nos ha dado (y ser infiel a Dios, es mucho peor que humildemente pedirle perdón por nuestros errores…)

 

Hay algunos que se equivocan mucho pues dicen: “Nadie puede evitar las relaciones sexuales, somos como los animales: es imposible”. Pero no piensan en que hay algo más grande que el amor carnal y humano… ¡El Amor de Dios!… Decir esto qué dicen es como decir que el hombre y la mujer no pueden ser capaces de ser fieles a sus parejas, puesto que los animales no lo son… ¿No lo son? Existe el “pato mandarín” que es fiel a su pareja para toda la vida, aunque hayan emigrado a cientos de kilómetros de distancia cada uno, cuando vuelven a encontrarse, ¡no se olvidan!… ¡Qué bonito ejemplo nos ha puesto Dios en la naturaleza! ¿Y no es el hombre más grande, en todos los sentidos, que un pato? ¿Acaso no puede hacer lo mismo?

Pienso que el problema está en una confusión… Piensan que “evitar las relaciones sexuales”, no es solo evitar el acto, sino también la tentación… ¡Y esto es imposible! ¡Claro! Por eso dicen que es imposible “evitar las relaciones sexuales”, porque constantemente podemos ser tentados hacia esto si vemos a alguien que nos atrae… Pero de lo dicho a lo hecho hay un trecho… e igual que me atrae una persona que veo por la calle, no significa que tenga que terminar manteniendo una relación íntima con ella, ¿o sí? Porque yo soy más que cuerpo…

Pues lo mismo le sucede a un puro sacerdote ayudado por el Espíritu… aquel que no se hizo sacerdote por Amor, cae… Pero el que se hizo por Amor a Dios y está guiado por Dios… ¡Resistirá toda tentación! Porque si confía en Él, nada le faltará…

 

¡No! El celibato no es una imposición, es simplemente lo que permite, gozando del Amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; poder estar disponible para todos los hijos de Dios, ¡para todos!, y no sólo o especialmente para los hijos que sean de tu carne…

2 comentarios to “El Celibato”

  1. Miriam Patricia said

    Es bueno, justo y necesario confesarse por los pecados graves, como el de haber caído en la tentación y cometer acción impura por haber tenido relaciones sexuales, fuera del Santo Sacramento del Matrimonio y de manera desordenada. Hemos de tener una buena conciencia, clara y limpia, una recta conciencia que abrace al buen criterio pues; “No debéis juzgar por las solas apariencias; debéis juzgar con rectitud” (Jn 7, 24)

    Hemos de ser misericordiosos y a ello hace referencia San Agustín cuando dice:

    “No es misericordioso quien fomenta los vicios 
No temas que maquinemos la destrucción de los inocentes los que no queremos llevar a los culpables al suplicio merecido; nos lo prohibe aquella misericordia a la que con verdad amamos en Cristo. Por el contrario, quien perdona y fomenta los vicios, nutriéndolos para no apesadumbrar la voluntad de los que pecan, no es misericordioso, como no lo es quien no quiere quitar al niño el cuchillo para no oírle llorar y, en cambio, no teme tener que lamentar sus heridas o su muerte.” (Carta a Nectario, n. 104, IV, 16) 



    Y es bueno hablar con justicia, que tiene los pilares de la verdad y la humildad, pues muchas veces “quien calla otorga” y estoy profundamente de acuerdo con Francisco, autor del artículo, sobretodo en cuanto se refiere a que estar libre de sexo no significa estar libre de tentación sexual, pero la tentación no implica el pecado, por eso uno se ha de aguantar, vencer y superar la tentación (y saber que ponerse en ocasión de pecado ya es pecado) igual dos esposos casados pueden ser tentados pero se serán fieles a su alianza de amor para siempre jamás, en las buenas y en las malas.

    Por eso el amor, la capacidad de amor que Dios dispuso en nuestra inscripción natural, es a raudales de rayos de amor, para repartir y sentir y vivir el amor y subir sus grados para así poder “dar la vida por los amigos” ya que el amor más grande es el que da la vida por sus amigos, nos lo dijo Dios Hijo.

    Para ello saber orientar bien el amor y no pensar que “al tener yo la gran capacidad de amar, por ello confundiré la dirección del verdadero amor (que es amar como Dios) y cederé a toda inclinación que me llevé a pecar amando mal y de manera desordenada. No se puede vivir el amor. Y las personas sabemos que hay veces en que se puede, hasta las personas viudas, volverse a casar otra vez y amar de nuevo (y serán personalidades diferentes las de sus ‘nuevos’ cónyugues) mmm.. es un ejemplo para decir que sí se puede amar más de una vez, pero no por esa realidad un matrimonio se será infiel, sabiendo que puede amar a dos mujeres ‘a la vez’. A parte.. es que es de sentido común.. no está bien porque uno se compromete y es para amarlo durante toda tu vida, no es un juego y eso requiere una fuerte promesa bajo el fuerte Sacramento y conjuntamente con la ley de Dios.

    Un sacerdote, por ejemplo, si cometiera acciones impuras con una persona por no vivir los votos de su promesa bajo el sacramento del sacerdocio,; (digno cual el del matrimonio) pues si rompe con la alianza que estableció con Dios al configurarse sacerdote.. lo rompe todo… Y es un error, gran error el que hace. Y no podemos ir teniendo relaciones sexuales con todas las personas ‘que nos gusten’ ..qué malformado está acabando el significado del amor.

    Sí, es importante lo que dice Francisco: que es irse a confesar en el confesionario ante un buen sacerdote católico que representa a Cristo Dios pues “A los que les perdonéis los pecados les serán perdonados y a los que se los retengáis, les serán retenidos” ¡Dios perdona siempre! Así que no hay miedo a confesarse sino que lo que da miedo es no arrepentirse verdaderamente… uno se arrepiente y hace acto y propósito de enmienda.

    Y no solamente el sexto y noveno mandamiento es pecado grave.

    Tú lo has dicho Francisco Javier; no es una imposición; es de libertad seguir la vocación, saberse nuestra alma oída por la misión a la que Dios nos llama a cada una y da los talentos para llevarla a cabo fielmente y cumpliendo con nuestro deber. La vocación y las promesas y alianza de cada Sacramento no es un juego de sentimentalismos. Es algo serio. Y toda cosa de Dios, como lo son todos sus sacramentos es posible.
    “¡El que sea capaz de hacer esto que lo haga!” Cita Francisco.

    Lo peor es la indiferencia, el que “los hombres buenos no hagan nada”. Saber lo correcto y no ser indiferentes ante el error porque se tiene que vivir bien para ser felices y no vender a las personas con mal ejemplo una vida y alegría postiza.

    Ser buenos no significa ser tontos, hacer tonterías propiamente, tales como la acción animalística que nombras tu Francisco Javier de saberse sin remedio caidos y hasta hundidos en las invencidas tentaciones. Siempre tenemos estando en Gracia de Dios, ayuda, fortaleza y recta conciencia para saber cuando algo es lícito o ilícito.

    Ser listos, pues el cuerpo guía al alma y a este: el cuerpo que es templo del Espíritu Santo, le cuesta recordar sus prioridades.

    Reconocer los errores es de sabios y no para darlos en mal ejemplo y no cumplir el deber de la promesa no por vocación a otro sacramento sino por no sostener a raya las tentaciones y hacer las cosas mal, en desorden y fuera de lugar, tiempo, situación, fidelidad a Dios y fuera de Sacramento.

    No somos máquinas pero ¡se puede! Se debe. Y sólo falta que se quiera para disponer así la voluntad nuestra en unión a la de Dios que ¡siempre quiere lo mejor para nosotros :D!

    El que se justifica del error sabiendo que hizólo fuera de lugar, fuera de sacramento y fidelidad a la alianza con Dios en tu misión, y da a entender que al ser algo “comprensible” no es un error y está bien. Eso es algo espantoso, sobretodo por el mal ejemplo y escándalo.

    Y en libre libertad escogemos a quien seguir pues verdaderamente “Seguimos a la Verdadera Iglesia de Dios fundada por Él mismo, y no a una persona en sí” Nuestro Líder es Dios.
    Así que nada de decaerse que nosotros no podemos condenar a nadie, pero no por ello nos vendaremos el juicio, porque sin juicio perderíamos la racionalidad que nos conecta con el alma y nos diferencia de los animales y nos hacer ser mejores, pues seámoslo.

    En el Sermón 61 A, 5 dice San Agustín: 

    “No se prohíbe juzgar de las cosas manifiestas ¿A qué se refiere el no juzguéis, sino a las cosas ocultas? ¿A quien se prohibe juzgar de las cosas manifiestas? dice la escritura en otro lugar: Las cosas manifiestas para vosotros; las ocultas, en cambio, para el Señor vuestro Dios (Deut 29,2). Es decir permitíos juzgar las cosas que son manifiestas; las que están ocultas, dejadlas a vuestro Dios. ”

    Así que no se puede juzgar lo oculto, lo que siente un corazón o piensa una conciencia en el fondo, pero decir que un acto no se puede hacer porque está mal y hasta darle nombre con un ejemplo de error viviente que afecta a la sociedad (sin ir gritándolo a los cuatro vientos porque existe el pecado de escándalo) pero pues saber orientar, porque si a todo no se puede opinar por la mala interpretación del “no juzguéis sino queréis ser juzgados” mmm.. no sé si lo cuento bien.. bueno a ver..

    ______________
    Mateo 18, 15-22 

”Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. 

16 Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. 
(….)

    _____________
    Definición de Juzgar: 

conceptuar, considerar, opinar, estimar, pronunciarse, creer, valorar 
fallar, sentenciar, dictaminar, enjuiciar, arbitrar, resolver, decidir, decretar, establecer 

Valorar, formar juicio u opinión sobre algo o alguien: 
te había juzgado mal. 

tr. Deliberar, quien tiene autoridad para ello, acerca de la culpabilidad de alguno, o de la razón que le asiste en un asunto, y sentenciar lo procedente: 
lo juzgó el Tribunal Supremo.

    __________________________
    De San Agustín:
    “No es misericordioso quien fomenta los vicios 
No temas que maquinemos la destrucción de los inocentes los que no queremos llevar a los culpables al suplicio merecido; nos lo prohibe aquella misericordia a la que con verdad amamos en Cristo. Por el contrario, quien perdona y fomenta los vicios, nutriéndolos para no apesadumbrar la voluntad de los que pecan, no es misericordioso, como no lo es quien no quiere quitar al niño el cuchillo para no oírle llorar y, en cambio, no teme tener que lamentar sus heridas o su muerte. (Carta a Nectario, n. 104, IV, 16) 
”

    __________________________
    Biblia:
    “Actuad y hablad como quienes van a ser juzgados por una ley de libertad. Pues tendrá un juicio sin misericordia quien no practicó la misericordia. La misericordia, en cambio, saldrá victoriosa en el juicio” ( St. 2, 12 ) 


    ___________________________
    Biblia:
    “”No juzguéis, para que Dios no os juzgue; porque Dios os juzgará del mismo modo que vosotros hayáis juzgado, y os medirá con la medida con la que hayáis medido a los demás” (MT 7, 1 s; cf. Lc 6,37)

    ___________________________
    Biblia:
    “No debéis juzgar por las solas apariencias; debéis juzgar con rectitud” (Jn 7, 24) 


    __________________________
    Biblia:
    “Evita las discusiones necias y superficiales, sabiendo que engendran disputas. Un siervo del señor no debe ser buscapleitos, sino condescendiente con todos, apto para enseñar y sufrido…” ( 2 Tm 2, 23-26)

    ______________________________________________

    Y Dios sólo hará de Juez cuando la persona se haya muerto, pues en vida tiene libertad para cambiar y ser Santo ¡Todos podemos ser santos! A ello rezamos.

    Eso no significa llegar al extremo de negar palabras de verdad que ocasiones harían cambios de actitud para bien. Sino no existiría la corrección fraterna (que por cierto sólo se puede hacerla para avisar de que aquello no lo haga Fulano de Tal pues es pecado, y no para avisar de bobadas que evitan el sacrificio de la mortificación y respeto mutuo basado en la libertad de aceptar al otro tal cual es)

    Pero sólo juzgar lo que se manifiesta y no está oculto como por ejemplo el corazón y los pensamientos, y hacerlo con misericordia recta. No con la falsa misericordia aquella de no quitarle el cuchillo al niño para que no llore.
    ____________________________

    Bien, mi juicio y conciencia, (pues soy persona y hay pensamiento) “Pienso, luego existo” me lleva a decir segura que estoy completamente de acuerdo con el artículo de Francesco sobre “El Celibato” y el llamamiento que con él hace para que sepamos hacer lo correcto, cumplir con nuestro deber y promesas de cada sacramentos, guiados por la sincera vocación en nombre y para Dios Cristo Rey. Me uno a sus ánimos pues ¡sí que se puede! Y con Dios no hay imposibles de hacer siempre lo mejor y correcto y levantarse del error y seguir siempre adelante hacia la santidad.

    Aceptar los errores, con Cristo no dar mal ejemplo y ser fuertes porque esta vida es corta y somos “solo polvo”a la vez que somos algo grandiosamente fantásticos unidos a Dios en su plenitud y gracia santificante.

    ¡Dios les bendiga muy adentro hermanos!

    Miriam Patricia.

  2. Muy bien, el celibato, vivido por opción propia dentro de la vida consagrada y del sacerdocio.

    Es una entrega por amor, de forma completa a Dios. Dejamos mucho pero ganamos mucho. Dejamos el formar una familia propia, el tener hijos, el casarnos. Pero formamos una familia enorme espiritual, acompañamos a niños, jóvenes, adultos y hasta ancianos en sus momentos más felices, más importantes, pero también en sus problemas, en sus debilidades, en sus pecados, los ayudamos, los aconsejamos, apoyamos, cuidamos y les ayudamos a ir delante del Padre en su último momento de vida en este mundo. Con ello en sus malos y buenos momentos, nos hacemos parte de ellos, profundizamos en cada uno, vivimos con cada uno sus momentos, que pasamos a ser parte de su vida, de su familia, para nosotros se vuelen hijos, nietos, hermanos, abuelitos.

    Es una vocación que se vive desde el momento de ser candidatos al sacerdocio hasta al llegar a ser sacerdotes de Cristo.

    Encontramos ese amor, intenso, sincero, único, que nos llena. Como seres con una sexualidad, que no dejamos ni nos podemos quitar, tenemos tentaciones, pero el ser santos es el ser tentados, la tentación es el camino a la santidad misma, mediante el vencimiento de esta, mediante el control. Somos seres humanos con razonamiento, no somos animales instintivos, somos razonables. El sacerdote, hermano y seminarista, neutraliza, canaliza esa tentación, no es un defecto, no es un acto malo que llegue a enfermarnos, es el control humano, igual que en la soltería de todos los seres humanos existen verdaderos cristianos que viven su castidad a Dios hasta no contraer el sacramento matrimonial, y viven su fidelidad a Dios, el sacerdote y religioso lo hará de por vida.

    El celibato es una realidad no obligada, no impuesta porque nadie entra al seminario engañado, nuestra misión es vivir, dar, mostrar y llevar a Dios.

    Muchas veces desafortunadamente jóvenes entran con otros intereses, otros pensamientos al seminario, la mayoría no llega nunca al sacerdocio unos mínimos sí, ellos muchas veces han provocado escándalos, tristezas a nuestra Iglesia, a Dios. Una realidad es que son una minoría, la mayoría vivimos en el sacerdocio y en la vida religiosa por amor a Dios, vivimos el celibato con orgullo, amor.

    Una entrega total al mundo para y por Dios.

    Cuando uno descubre a Dios, cuando uno escucha, siente y VIVE a Dios, que le llama, que le invita a seguirle, lo llena lo es todo. No se necesita, no se busca, no se ocupa nada más.
    En una película Británica, la cual siempre menciono en este caso, nos pone un claro ejemplo de ello, el actor que representa a un sacerdote anglicano no le pone atención a su esposa, a sus dos hijos, le llena el estar con Dios, con su iglesia. Un día su esposa comenta la clave del verdadero sacerdocio católico: desde que mi esposo encontró a Dios, nada más le importa, se siente feliz, lleno. No nos necesita.
    Nosotros vivimos este camino porque hemos encontrado a Dios de una forma cercana, única, porque nos ha llamado, Dios nos llena, nos hace felices, completos. No ocupamos una sexualidad activa, tener una esposa, tener hijos propios, porque Dios es AMOR. Y su amor nos llena, vive en nosotros, y nosotros vivimos en Él, es nuestro amor el servir, el ayudar y compartir con los demás.

    El celibato es un don y un regalo de Dios al hombre, el quitarlo es para la Iglesia un verdadero retroceso, porque el progreso o la modernización es el no regresar, ni volver a algo de la antigüedad, del pasado. Al principio de la Iglesia el celibato era opcional, no obligatorio como un voto evangélico, como una promesa de la vivencia del buen pastor, hace 1000 años la Iglesia lo estableció como obligatorio en un voto evangélico, en una promesa de vivencia del buen pastor. Fue una renovación, una novedad, un adelanto. Quitarlo es para nosotros un retroceso grave.

    La Iglesia no se actualiza a la modernidad, vive y se adentra a la modernidad para llevar a Dios, la verdad. Nuestra misión es profesar, cambiar, renovarnos constantemente como lo hemos hecho en 2000 años para llegar a la santidad, a la igualdad y perfección de la vivencia misma de Jesucristo, para ser como Él y vivir como Él.

    Vivir a Cristo en su plenitud, es para el sacerdote su fundamento, porque es otro Cristo, es su representante, su instrumento en la tierra. Debe cada día parecerse a Él, y Él demostró que el celibato es posible, como millones de sacerdotes, religiosos, religiosas, de la historia de nuestra Iglesia, lo han demostrado también, mediante su vivido fidelidad y amor total.

    Hno. Alan

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