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La misericordia humana

Posted by francescopetrarca en 28 agosto 2009

[Escribo este tema en respuesta a la pregunta y petición recibida por correo hecha por “Miriam Patricia” para hacer un post sobre la misericordia humana]

 

Es una grandísima virtud la de ser misericordioso, una hermosísima práctica y muy productiva para el alma en su ejercicio. Además es una “palabra” usada por Dios en los Evangelios una gran cantidad de veces… Casi siempre que se refiere a la Misericordia como virtud humana [pues la gran mayoría de las veces lo hace refiriéndose a la Misericordia de Dios para con los pecadores], lo hace alabando a los misericordiosos o instándonos a serlo. Observemos algunos pasajes:

 [Mt 5, 7] Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia.

 [Mt 9, 13] Id, pues, y aprended lo que significa: “Misericordia quiero y no sacrificios”, porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

 [Mt 12, 7] Si supiérais que significa “Misericordia quiero y no sacrificios”, no condenaríais a los inocentes.

 [Mt 23, 23] Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque diezmáis la menta, el anís y el comino, y dejáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.

 Vemos entonces, que la intención de Dios es clara en cada uno de los versículos… Pone a la Misericordia a la misma altura de una Virtud Teologal como es la Fe y a la misma altura de una Virtud Cardinal como es la Justicia. ¡Dios no deseo que los cristianos sean como los fariseos! Estrictos en la ley, pendientes nada más a los apuntes materiales y corpóreos de la ley, alejados de todo perdón al prójimo, acusadores de inocentes que solo cometían faltas menores, etc… Ellos no sabían lo que era la Misericordia, sólo estaban pendientes a los sacrificios de purificación y de perdón, y casi siempre nada más que pidiendo sacrificios al prójimo, pues ellos se sentían por encima del pueblo de Israel. La casa de Leví era guía de las restantes tribus, y nadie más que ellos podían ser capaces de guiar al pueblo… Esto hizo que se volvieran infieles, pues se distinguían del resto de sus hermanos y ya solo pensaban en juzgar y medir, pero siempre desde una grandeza que ellos mismos se autodenominaban.

 Más aún, me gusta un ejemplo que Jesucristo nos dá en forma de parábola, la de los “Dos deudores“:

 <<Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Cuando comenzó a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A este, como no pudo pagar, ordenó su señor venderlo, junto con su mujer e hijos y todo lo que tenía, para que se le pagara la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba diciendo: “Señor, ten paciencia conmigo y yo te lo pagaré todo”. 27 El señor de aquel siervo, movido a misericordia, lo soltó y le perdonó la deuda.

 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos que le debía cien denarios; y agarrándolo, lo ahogaba, diciendo: “Págame lo que me debes”. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y yo te lo pagaré todo”. Pero él no quiso, sino que fue y lo echó en la cárcel hasta que pagara la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándolo su señor, le dijo: “Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?”. Entonces su señor, enojado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.>>

 
Una parábola que no necesita ninguna explicación, pues el mismo Cristo nos lo aclara con la última frase: de nada sirve andar pidiendo misericordia a Dios si no somos capaces de tener misericordia con nuestros hermanos, pues está claro que los diez mil talentos simbolizan la gran cantidad de deudas o faltas que le tenemos al Señor, y los cien denarios son simplemente las faltas que cualquier hermano pueda tener con nosotros… Y pone en evidencia, lo difícil que es para el hombre muchísimas veces perdonar y cuan fácil para Dios lo es cuando se lo pedimos a pesar de todas las faltas de Amor que le profesamos…
 
Para terminar me gustaría recordar simplemente las obras de Misericordia que Jesús nos enseñó y que la Iglesia guarda fielmente como Tradición en las llamadas Siete Obras de Misericordia Corporales y Siete Obras de Misercordia Espirituales:
 
Las Siete Obras de Misericordia Corporales:
  
1. Visitar y cuidar a los enfermos.
2. Dar de comer al hambriento.
3. Dar de beber al sediento.
4. Dar posada al peregrino.
5. Vestir al desnudo.
6. Redimir al cautivo.
7. Enterrar a los muertos.
 
Las Siete Obras de Misericordia Espirituales:
  
1. Enseñar al que no sabe.
2. Dar buen consejo al que lo necesita
3. Corregir al que yerra.
4. Perdonar las injurias.
5. Consolar al triste.
6. Sufrir con paciencia los defectos del prójimo.
7. Rogar a Dios por vivos y difuntos.
 
¿Cuántas de estas catorce obras realizamos cada día? ¿Hay algunas que no hagamos? “Misericordia quiero”.
 
Y como colofón, me gustaría recordar e invitar a investigar sobre las revelaciones privadas de Santa María Faustina Kowalska, monja polaca que recibió numerosísimas revelaciones privadas en las que Dios le pedía que se empeñase en practicar la misericordia y en difundir en la Humanidad la necesidad de ser misercordiosos y ser conscientes de que como dicen las Bienaventuranzas: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán Misericordia”.
 

2 comentarios to “La misericordia humana”

  1. Orlando Leon y Velez said

    !JEZUM UFAM TOBIE!

    DESEO SABER EL ESTADO ACTUAL DEL PROCESO DE CONOZICACION DE LA SIERVA DE DIOS MARIAN INES ARIAS S

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