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También llamaron derecho a la esclavitud

Posted by francescopetrarca en 2 noviembre 2009

Artículo del blog “Contando Estrellas” escrito por por Elentir.

http://www.outono.net/elentir/?p=15944

***

Florida, en EEUU, fue el origen de una canción muy pegadiza titulada “Bonnie Blue Flag” (bonita bandera azul), que podéis escuchar en este fragmento de la película “Dioses y generales”. La letra de la canción ensalzaba la bandera azul con una estrella blanca en el centro que sirvió de distintivo en muchos campos de batalla a las fuerzas confederadas durante la Guerra de Secesión.

El estribillo de esa canción empezaba con dos versos que decían: “Hurrah! Hurrah! For Southern Rights, Hurrah!” La expresión “southern rights” (derechos del sur) fue utilizada con profusión en aquella época para referirse en especial a un mal llamado derecho por entonces en disputa y que fue uno de los detonantes de esa contienda civil: el “derecho” a poseer esclavos.

Para comprender esta manipulación del lenguaje que llevaba a calificar de “derecho” la negación de la libertad de otros tenemos que remontarnos a la primera mitad del siglo XIX. Durante años la literatura abolicionista estuvo prohibida y los profesores abolicionistas estaban vetados en las escuelas de los estados del sur, gobernados por el Partido Demócrata. La aceptación social de la esclavitud era asumida por los sureños de toda clase y posición, hasta el extremo de que a partir de la década de 1830 el servicio de correos se negaba a entregar folletos abolicionistas en los estados sureños. Sólo un sector minoritario proponía la total abolición de la esclavitud. Eran los abolicionistas, tachados de extremistas por la mayor parte de una sociedad que, por aquel entonces, veía de lo más normal que hubiese hombres que poseían a otros seres humanos como quien posee cabezas de ganado.

Por aquel entonces, la política en EEUU estaba dominada por dos partidos: los Demócratas y los Whigs. El Partido Demócrata era el gran defensor de la esclavitud en los EEUU, acaparando el poder en los estados del sur. El Partido Whig estaba dividido entre esclavistas y abolicionistas. A raiz de la Kansas-Nebraska Act, una disposición que autorizaba a extender la esclavitud a los nuevos territorios incorporados a la Unión, en 1854 surgió el Partido Republicano como escisión de los Whigs. Los republicanos rechazaban no sólo la extensión de la esclavitud a nuevos estados, sino también su permanencia en los estados del sur, por lo cual los esclavistas los tachaban de “republicanismo negro”.

Cuando el republicano Abraham Lincoln, un abolicionista, llegó a la presidencia en 1861, los demócratas sureños iniciaron la secesión bajo el argumento de que el nuevo gobierno pretendía arrebatar sus “derechos” -es decir, abolir la esclavitud- a los estados del sur. Hicieron falta cuatro años de guerra para acabar con un levantamiento armado que invocaba palabras como “derechos” y “libertad” para defender una brutal forma de opresión.

Tras la guerra, el 23 de febrero de 1870 Hiram Rhodes Revels se convirtió en el primer senador negro. El 12 de diciembre de ese mismo año Joseph Hayne Rainey se convirtió en el primer negro en la Cámara de Representantes. Tanto ellos como los siguientes afroamericanos que se incorporaron al Congreso de los EEUU eran miembros del Partido Republicano, que siguió concentrando el voto afroamericano hasta la década de 1930. Algo que no es de extrañar, pues durante años el Ku Klux Klan actuó como brazo armado del Partido Demócrata en los estados del sur, donde dicho partido siguió apoyando la segregación racial hasta bien entrado el siglo XX. Sin ir más lejos, en la segunda mitad de la década de 1950 dirigentes del ala racista del Partido Demócrata como James Eastland, John McClellan y James P. Coleman fueron los primeros en apoyar la carrera de John F. Kennedy hacia la Casa Blanca, después de que el entonces senador votase a favor de una enmienda que inutilizaba la Ley de Derechos Civiles de 1957, hecha para acabar con la segregación racial.

Medio siglo después la historia se repite: el Partido Demócrata califica otra vez como “derecho” la violación de un derecho humano, si bien esta vez no es la libertad, sino algo aún más básico: la vida de los más indefensos. Ahora incluso un presidente afroamericano y demócrata, Obama, apoya a organizaciones que utilizan el aborto con fines racistas bajo argumentos como que “hay demasiados negros”. Kafkiano, en fin…

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