Páginas al viento

Un lugar donde reflexionar… Por Francisco Javier R. S.

  • Intenciones del Santo Padre. Julio 2015

    Intención general

    Para que la responsabilidad política sea vivida a todos los niveles como una forma elevada de caridad.

    Intención misionera
    Para que, ante las desigualdades sociales, los cristianos de América Latina den testimonio de amor a los pobres y contribuyan a una sociedad más fraterna.

  • Vídeo mensual

    Vídeo sobre como ser un digno servidor del altar (en inglés)

    The Altar Server

  • Visión Actual

    Publicación de la Comisión Teológica Internacional sobre la Teología Hoy.

    Publicación

Archive for 17 mayo 2011

Juan Pablo II y sus odiadores

Posted by francescopetrarca en 17 mayo 2011

Artículo Publicado en la revista Siempre P’Alante  muy relacionado con el tema del anterior post:

https://francescopetrarca.wordpress.com/2011/05/13/la-gran-soberbia-la-autoproclamacion-superpapal/

  

La gran noticia de estos días ha sido sin duda la beatificación de Juan Pablo II por Benedicto XVI en Roma. Espectáculo grandioso que pudieron contemplar millones y millones de personas por televisión e in situ más de un millón de asistentes. La gran plaza de San Pedro, la Vía de la Conciliazione hasta el Castillo de Sant’Angelo, los espacios aledaños, las mismas orillas del Tíber, abarrotadas de fieles que quisieron expresar con su asistencia el amor al Papa fallecido hace seis años y elevado a los altares por su inmediato sucesor. Caso insólito en la Iglesia.

El recuerdo del Papa Wojtyla se ha visto que sigue vivísimo en la Iglesia y ello con un Papa del que los católicos también están encantados. No es un fenómeno explicable por nostalgia de tiempos pasados y mejores sino el recuerdo agradecido al Papa ya beato y el amor al que el pasado 1 de mayo lo elevó a la gloria de los altares.

Júbilo exultante en la inmensa mayoría de los católicos. Con dos excepciones curiosas. Porque han coincidido en el odio a Juan Pablo II desde posiciones que parecían inconciliables. Una vez más los extremos se tocan. Y no deja de ser notable que esos sectores, ultraminoritarios, se tengan ambos por la representación de la verdadera Iglesia de Cristo a la que nos dicen hemos traicionado la práctica totalidad de los fieles y en especial el Papa beatificado y su sucesor. Lo que ya de por sí parecería aconsejar tratamiento psiquiátrico.

Por los dos extremos, la izquierda y la derecha, o el progresismo y el fundamentalismo, se abomina del Papa con la pretensión de que únicamente son ellos quienes encarnan a la verdadera Iglesia de Cristo. Exactamente igual que quienes se pretenden Napoleón. La Iglesia ha traicionado a su divino fundador y son ellos quienes encarnan la fidelidad a Cristo. Unos rechazando todo: dogma, moral, liturgia, jerarquía… Y otros, aun diciendo que ellos son los garantes de esa conservación, arruinando también a la Iglesia. Porque si ya llevamos cinco Papas herejes o al menos encubridores y animadores de mil herejías, ¿dónde queda la fundación de la Iglesia sobre la roca de Pedro y el que las puertas del infierno no prevalecerán? Porque según ellos han prevalecido de modo absoluto y sin esperanzas de salvación. Porque el nuevo Papa, nombrado cardenal por estos pontífices impresentables, será tan malo o peor que los anteriores y de ellos, ridículo e insignificante grupo aquejado de graves carencias psicológicas, no cabe esperar nada sensato.

Mientras tanto, el Pueblo de Dios vive ajeno a todos estos cretinismos y feliz por la beatificación de Juan Pablo II el domingo 1 de mayo. En la seguridad, además, de que a no mucho tardar se repetirá el acto y entonces con la solemnidad de la canonización.

Pésima muestra de catolicismo la del odio al Papa. Ella sola basta para demostrar lo alejados que están de la Iglesia quienes lo alimentan y tratan de difundirlo. Con nulo resultado entre la gran mayoría de los católicos. Yo estoy convencido de que ambos extremos están fuera de la Iglesia. Aunque no estaría de más que quienes están recibiendo todos los días insultos de unos y de otros, porque además del Papa entran en el pack los obispos en comunión con él, les dijeran de una vez y con autoridad que están fuera, que lo suyo es pura secta. Ese día el humo de Satanás habría abandonado la Iglesia. Porque ellos son ese humo.

Posted in VISIÓN ACTUAL (Archivo) | Leave a Comment »

La Gran Soberbia: la autoproclamación SuperPapal

Posted by francescopetrarca en 13 mayo 2011

Hoy, la Iglesia debería estar de enhorabuena:

Nuestro Santo Padre Benedicto XVI ha querido que en la Festividad de Nuestra Señora de Fátima fuera dada a conocer la instrucción sobre la aplicación del Motu Propio Summorum Pontificium:  Universae Ecclesiae

A grosso modo, viene a dar derechos a todos aquellos fieles interesados en la Liturgia Tradicional para que puedan disfrutar plenamente de este Tesoro de la Iglesia en cualquier diócesis del mundo.

Como he dicho, debería ser un día de fiesta; pero este se ha transformado en un día de discordia.

Muchos fieles se alegran y otros, aunque quizás no vayan a ser uso de este derecho que nos da el Sucesor de Pedro, respetan la decisión y se glorían porque Dios ha visitado a su Pueblo y a bendecido a su Iglesia con multitud de carismas y ha hecho un Pueblo Santo basado en su espíritu.

Sin embargo, otros tantos se amargan y se engrían. No es de su gusto, pero ni viven ni dejan vivir. Consideran que ha sido un paso atrás, un retorno a un pasado que creían ya olvidado.

¡Pero aún hay más! Otros se alegran, pero con malicia; pues se consideran a sí mismo los únicos que han permanecido fieles siempre a la Tradición y ¡que ya era hora de que el Papado lo reconociera y se convirtiera al buen camino!

Y es que si hay un gran pecado entre los miembros de la Iglesia es el de Satanás: la Soberbia. Nos creemos los únicos capaces de discernir qué es lo correcto para la Iglesia, cual es el camino, dónde se equivoca… Proclamándonos a nosotros mismos como una especie de SuperPapa que hace y deshace a su antojo en cualquier ámbito (doctrinal, litúrgico, moral…)  sin importar miramiento alguno, basándose en sus gustos humanos ¡y aunque no sea de nuestra competencia!  

“Debe reconocerse a todos los fieles, clérigos o laicos, una justa libertad de investigación, de pensamiento y de expresión humilde y valerosa de su manera de pensar en los campos que son de su competencia .” Gaudium et Spes, núm. 62.

Y existe otro pecado gravísimo que es el mayor de nuestro tiempo y el gran mal de la Iglesia: la división en dos facciones totalmente opuestas y enfrentadas (progresistas y tradicionalistas, cómicamente progresaurios y carcatradis)  con autorreconocido derecho a condenar a los que no sigan la línea, a desobedecer en nombre de Dios y a erigirse en únicos maestros de doctrina y moral (por encima del Papa y de todo el Pueblo de Dios por supuesto).

Esta absurda división es la causa principal hoy en día del alejamiento de millones de bautizados que al ver el mal ejemplo dado por unos y por otros (herejías, fariseísmo, doctrinas de muerte, desobediencia…) han optado por la huida. Católicos perdidos por unos cristianos que dejaron de serlo para preferir asirse a ideologías particulares.

¡Hoy es un día de fiesta! Pero mientras haya división entre los cristianos, cada día será un día de llanto. Un día de duelo  ante el Señor por nuestros pecados y desobediencias… Porque por nuestra culpa estamos perdiendo a muchas ovejas: a muchos hijos del Padre.

Seamos Humildes. Aprendamos a ser cristianos.

Posted in -REFLEXIONES Y OTROS TEXTOS PROPIOS | 1 Comment »

El Papa, sobre la Reforma Litúrgica en el Concilio Vaticano II

Posted by francescopetrarca en 7 mayo 2011

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 6 de mayo de 2011 (ZENIT.org).-

http://www.zenit.org/article-39173?l=spanish

***

Eminencia,

Reverendo Padre Abad Primado,

Reverendo Rector Magnífico,

Ilustres Profesores,

Queridos Estudiantes,

Os acojo con alegría con ocasión del IX Congreso Internacional de Liturgia que celebráis en el ámbito del quincuagésimo aniversario de fundación del Pontificio Instituto Litúrgico. Os saludo cordialmente a cada uno de vosotros, en particular al Gran Canciller, el Abad Primado Notker Wolf, y le doy las gracias por las corteses palabras que ha querido dirigirme en nombre de todos vosotros.

El Beato Juan XXIII, recogiendo las instancias del movimiento litúrgico que pretendía dar un nuevo empuje y un nuevo respiro a la oración de la Iglesia, poco antes del Concilio Vaticano II y durante su celebración quiso que la Facultad de los Benedictinos en el Aventino constituyese un centro de estudios y de investigación para asegurar una sólida base a la reforma litúrgica conciliar. En la vigilia del Concilio, de hecho, aparecía cada vez más viva en el campo litúrgico la urgencia de una reforma, postulada también por las peticiones realizadas por varios episcopados. Por otra parte, la fuerte exigencia pastoral que animaba al movimiento litúrgico requería que se favoreciese y suscitase una participación más activa de los fieles en las celebraciones litúrgicas a través del uso de las lenguas nacionales, y que se profundizase en el tema de la adaptación de los ritos en las diversas culturas, especialmente en tierra de misión. Además, se revelaba clara desde el principio la necesidad de estudiar de modo más profundizado el fundamento teológico de la Liturgia, para evitar caer en el ritualismo o favorecer el subjetivismo, el protagonismo del celebrante, y para que la reforma estuviese bien justificada en el ámbito de la Revelación y en continuidad con la tradición de la Iglesia. El Papa Juan XXIII, animado por su sabiduría y por espíritu profético, para acoger y responder a estas exigencias creó el Instituto Litúrgico, al que quiso atribuir en seguida el apelativo de “Pontificio” para indicar su vínculo particular con la Sede Apostólica.

Queridos amigos, el título elegido para el Congreso de este Año Jubilar es de lo más significativi: “El Instituto Pontificio, entre memoria y profecía”. En lo que concierne a la memoria, debemos constatar los frutos abundantes suscitados por el Espíritu Santo en medio siglo de historia, y por esto debemos dar gracias al Dador de todo bien, a pesar también de los malentendidos y los errores en la realización concreta de la reforma. ¿Cómo no recordar a los pioneros, presentes en el acto de fundación de la Facultad: Cipriano Vagaggini, Adrien Nocent, Salvatore Marsili y Burkhard Neunheuser, quienes, acogiendo las instancias del Pontífice fundador, se empeñaron, especialmente después de la promulgación de la Constitución conciliar Sacrosanctum Concilium, en profundizar “el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella los signos sensibles significan y, cada uno a su manera, realizan la santificación del hombre, y así el Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público íntegro” (n. 7).

Pertenece a la “memoria” la propia vida del Pontificio Instituto Litúrgico, que ha ofrecido su contribución a la Iglesia comprometida en la recepción del Vaticano II, a través de un cincuentenio de formación litúrgica académica. Formación ofrecida a la luz de la celebración de los santos misterios, de la liturgia comparada, de la Palabra de Dios, de las fuentes litúrgicas, del magisterio, de la historia de las instancias ecuménicas y de una sólida antropología. Gracias a este importante trabajo formativo, un elevado número de diplomados y licenciados prestan ya su servicio a la Iglesia en varias partes del mundo, ayudando al Pueblo santo de Dios a vivir la Liturgia como expresión de la Iglesia en oración, como presencia de Cristo en medio de los hombres y como actualidad constitutiva de la historia de la salvación. De hecho, el Documento conciliar pone en viva luz el doble carácter teológico y eclesiológico de la Liturgia. La celebración realiza al mismo tiempo una epifanía del Señor y una epifanía de la Iglesia, dos dimensiones que se conjugan en unidad en la asamblea litúrgica, donde Cristo actualiza el Misterio pascual de muerte y de resurrección y el pueblo de los bautizados bebe más abundantemente de las fuentes de la salvación. En la acción litúrgica de la Iglesia subsiste la presencia activa de Cristo: lo que realizó en su paso entre los hombres, Él sigue haciéndolo operante a través de su acción personal sacramental, cuyo centro lo constituye la Eucaristía.

Con el término “profecía”, la mirada se abre a nuevos horizontes. La Liturgia de la Igleisa va más allá de la propia “reforma conciliar” (cfr Sacrosanctum Concilium, 1), cuyo objetivo, de hecho, no era principalmente el de cambiar los ritos y los gestos, sino más bien renovar las mentalidades y poner en el centro de la vida cristiana y de la pastoral la celebración del Misterio Pascual de Cristo. Por desgracia, quizás, también por nosotros Pastores y expertos, la Liturgia fue tomada más como un objeto que reformar que no como un sujeto capaz de renovar la vida cristiana, desde el momento en el que “existe un vínculo estrechísimo y orgánico entre la renovación de la Liturgia y la renovación de toda la vida de la Iglesia. La Iglesia toma de la Liturgia la fuerza para la vida”. Nos lo recuerda el el beato Juan Pablo II en la Vicesimus quintus annus, donde la liturgia es vista como el corazón latiente de toda actividad eclesial. Y el Siervo de Dios Pablo VI, refiriéndose al culto de la Iglesia, con una expresión sintética afirmaba: “De la lex credendi pasamos a la lex orandi, y esta nos lleva a la lux operandi et vivendi” (Discurso en la ceremonia de la ofrenda de los cirios, 2 de febrero de 1970).

Culmen hacia el cual tiende la acción de la Iglesia y al mismo tiempo fuente de la que brota su virtud (cfr Sacrosanctum Concilium, 10), la Liturgia, con su universo celebrativo, se convierte así en la gran educadora en la primacía de la fe y de la gracia. La Liturgia, testigo privilegiado de la Tradición viviente de la Iglesia, fiel a su deber original de revelar y hacer presente en el hodie de las vicisitudes humanas la opus Redemptionis, vive de una relación correcta y constante entre sana traditio y legitima progressio, lúcidamente explicitada por la Constitución conciliar en el n. 23. Con ambos términos, los Padres conciliares quisieron consignar su programa de reforma, en equilibrio con la gran tradición litúrgica del pasado y el futuro. No pocas veces se contrapone de manera torpe tradición y progreso. En realidad, los dos conceptos se integran: la tradición es una realidad vive, que por ello incluye en sí misma el principio del desarrollo, del progreso. Es como decir que el río de la tradición lleva en sí también su fuente y tiende hacia la desembocadura.

Queridos amigos, confío en que esta Facultad de Sagrada Liturgia siga con renovado impulso su servicio a la Iglesia, en plena fidelidad a la rica y preciosa tradición litúrgica y a la reforma querida por el Concilio Vaticano II, según las líneas maestras de la Sacrosanctum Concilium y de los pronunciamientos del Magisterio. La Liturgia cristiana es la Liturgia de la promesa realizada en Cristo, pero es también la Liturgia de la esperanza, de la peregrinación hacia la transformación del mundo, que tendrá lugar cuando Dios sea todo en todos (cfr 1Cor 15,28). Por intercesión de la Virgen María, Madre de la Iglesia, en comunión con la Iglesia celeste y con los patronos san Benito y san Anselmo, invoco sobre cada uno la Bendición Apostólica. Gracias.

Posted in VISIÓN ACTUAL (Archivo) | Leave a Comment »

¡Abrid las puertas a Cristo!

Posted by francescopetrarca en 5 mayo 2011

Posted in VÍDEO MENSUAL (Archivo) | Leave a Comment »

May Feelings IV

Posted by francescopetrarca en 4 mayo 2011

Posted in VÍDEO MENSUAL (Archivo) | Leave a Comment »