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Un ejemplo actualizado

Posted by francescopetrarca en 25 noviembre 2011

Siempre me ha fascinado la Historia y por ello la leo asiduamente. Quizás hable desde mi propio punto de vista, pero pienso que para un Católico conocer la Historia es algo vital por varias razones que se me ocurren: conocer la Verdad, pues tantas mentiras históricas abundan sobre la Iglesia y el Cristianismo; para comprender mejor la realidad actual y por último, para descubrir acciones (u hombres y mujeres) heroicas que puedan servirnos de ejemplos a imitar.

Me gustaría traer un fragmento de las “Antigüedades judías” de Flavio Josefo. Este autor es más o menos de la época de Jesús y es uno de los primeros autores no cristianos que certifican que Jesús existió, pasó haciendo el bien y realizando milagros y que fue entregado a Pilatos para morir a la Cruz por los principales judíos de Jerusalén. También nos dice en la misma obra que “Aquellos que antes lo habían amado no dejaron de
hacerlo, porque se les apareció al tercer día resucitado; los profetas habían
anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de él. Desde entonces
hasta la actualidad existe la agrupación de los cristianos”.

Este autor escribió en el libro XVIII, capítulo III de la citada obra el siguiente hecho un poco anterior a los relatos de los Evangelios:

“Pilatos, pretor de Judea, salió de Samaria con su ejército para invernar en Jerusalén. Concibió la idea, para abolir las leyes judías, de introducir en la ciudad las efigies del emperador que estaban en las insignias militares, pues la ley nos prohíbe tener imágenes. Por este motivo los pretores que lo precedieron, acostumbraban a entrar en la ciudad con insignias
que carecían de imágenes. Pero Pilatos fué el primero que, a espaldas del pueblo, pues lo llevó a cabo durante la noche, instaló las imágenes en Jerusalén. Cuando el pueblo se enteró, se dirigió a Cesárea en gran número y pidió a Pilatos durante muchos días que trasladara las imágenes a otro lugar. El se negó, diciendo que sería ofender al César; pero puesto que no cesaban en su pedido, el día sexto, después de armar ocultamente a sus soldados, subió al tribunal, establecido en el estadio, para disimular al
ejército oculto. En vista de que los judíos insistían en su pedido, dió una señal para que los soldados los rodearan; y los amenazó con la muerte, si no regresaban tranquilamente a sus casas. Pero ellos se echaron al suelo y descubrieron sus gargantas, diciendo que preferían antes morir que admitir algo en contra de sus sabias leyes. Pilatos, admirado de su firmeza y constancia en la observancia de la ley, ordenó que de inmediato las imágenes fueran transferidas de Jerusalén a Cesárea.”

En este texto apreciamos claramente como ante un abuso por parte del poder civil el Pueblo Judío responde. Pero responde sin violencia, con una manifestación, como podría ser cualquiera de las de hoy en día, ante el Palacio de Pilatos en Cesarea. Dice el texto que Pilatos: “Concibió la idea, para abolir las leyes judías, de introducir en la ciudad las efigies del emperador que estaban en las insignias militares”… Y es que el poder civil se otorgó una perrogativa que no era suya: decidir sobre la Ley de Dios. El Pueblo Judío no podía admitir esto y por consiguiente salió a protestar durante días y días hasta que Pilatos tuvo que ceder ya que ni siquiera las amenazas de muerte le valían: para aquel Pueblo era mejor obedecer a Dios que a los hombres y bien merecía uno sufrir martirio antes que quebrantar la Ley sagrada de Dios.

Hoy en día, los cristianos vivimos comodamente en países donde se enseña y se educa según la Cultura de la Muerte o la de una Sexualidad desvocada. Vivimos en países que día sí y día también insultan a los creyentes o permiten burlas blasfemas. Vivimos en países que adoctrinan con asignaturas como Educación a la Ciudadanía y hacen todas las leyes laicistas posibles para borrar la Religión de la sociedad. Vivimos en esos países… ¿y qué hacemos?

Muchos rezamos, muchos nos implicamos en asociaciones como HazteOír, muchos intentamos predicar desde nuestras pequeñas “tribunas” cuál es la Verdad… Incluso muchos hemos salido a la calle a decir un Sí a la Vida o somos perseguidos por la Justicia cuando rechazamos que nuestros hijos no acudan a asignaturas que consideramos que vulneran nuestros derechos como padres… Pero, ¿qué podemos aprender del Pueblo Judío que nos describe Flavio Josefo?

Podemos aprender que hay que seguir ahí, no desfallecer.  Hay que seguir rezando con fervor, hay que seguir publicando la Verdad desde la red, desde el púlpito, en la familia, entre los amigos… Pero sobre todo hay que seguir saliendo a la calle a defender todo lo que es sagrado e intocable, como la Vida  (hoy es 25, día en que cientos de españoles se reunen frente a las clínicas de aborto… ¡aunque deberían ser miles!).

Es importante actuar como ese Pueblo Judío. Salir a la calle a Rezar, a cantar, a gritar consignas de Amor, Paz y Vida. Los cristianos tenemos que ser Luz y no podemos callar. Los cristianos tenemos que mostrarnos, tenemos que indignarnos de Verdad y aceptar todo martirio: insultos, calumnias, persecuciones…

Tenemos que ser valientes y no callar y seguir llenando las calles… Pues estos hermanos judíos nos enseñan a que cuando la Tiranía de la Muerte se impone en una sociedad, tiene que ser denunciada día sí y día también sin desfallecer, aunque dicha Tiranía nos amenace… o aunque dicha Tiranía intente comprarnos con “derechos” o “concesiones”… Los cristianos no podemos callar ante un poder civil que legisla sin escrupulos rebasando los límites de la Ley Natural. ¿Cómo vamos a vivir tranquilos cuando mueren 300 niños en el seno de sus madres cada día solo en España?

¡Mostremos también nuestras gargantas! Pues no nos moverán. No deben movernos gobierne quien gobierne. No hay que bajar la guardia. Y que sea siempre lo que Dios quiera.

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