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Para ser un buen nazareno

Posted by francescopetrarca en 30 marzo 2012

Hoy Viernes de Dolores es un día importante en mi humilde barrio: sale en procesión la imagen de Nuestra Señora Mediadora de la Salvación y como buen hijo de mi barrio, saldré en procesión con mi gente. Ahora bien, todos o casi todos conocemos la Semana Santa Andaluza y todo lo tradicional y social que hay dentro de ella y por eso digo “saldré con mi gente“. Pero, ¿qué se debe tener en cuenta para salir en procesión como buen hijo de Nuestra Madre, como buen Amigo de Dios? Es decir, celebrar no solo lo tradicional y social sino también lo religioso y que este aproveche para el alma.

Primero, hay que recordar que el significado de la palabra “nazareno” es una evidente alusión al mismo Jesús. Tampoco hay que olvidar que a los nazarenos en algunos lugares se les suele llamar “penitentes”, que nos hablan del sentido pasional de esta pequeña peregrinación a la que llamamos “procesión”. Y una vez interiorizados y comprendidos estos términos en nuestro corazón, debemos esforzarnos en aplicar lo siguiente:

Permanecer en silencio el máximo tiempo posible en recuerdo del silencio penitente de Jesús en su Pasión, pues ni una queja salió de su boca.

Permanecer en actitud “penitente” y “sufriente”. Nuestra penitencia es nuestro caminar en la marcha procesional y nuestro sufrimiento es identificarnos con el dolor de María por ver a su Hijo en la Cruz por todos nosotros.

Permanecer en actitud contemplativa y orante, pendientes de los Misterios que ocurrieron, que hoy representamos y que revivimos cada vez que acudimos a la Santa Misa.

Rezar oraciones, especialmente el Rosario, constantemente por distintas intenciones: particulares, familiares, de la Iglesia, del mundo…

Con la gracia de Dios recibiremos gran fortaleza espiritual y habremos aprovechado nuestra salida procesional no solo en nuestra alma, sino en las de todos a nuestro alrededor y para el Bien de la misma Iglesia.

¿Y sobre los hombres de trono no digo nada? Me quería centrar especialmente en los nazarenos, entre los que yo formo parte, pero algo también tengo que decirles aparte de todo lo dicho ya, que también se les aplica. Yo los llamaría Cireneos, porque ellos se esfuerzan en cargar en sus hombros la Cruz del Señor y con este espíritu deben salir en procesión: “Señor, carga sobre mí el peso de la Cruz, permíteme estar a tu lado, para que como tú, me entregue al Servicio de todos los hombres por Amor”.

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