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El Corazón de Jesús al descubierto en los Evangelios

Posted by francescopetrarca en 4 junio 2012

El Sagrado Corazón de Jesús es una de las devociones católicas más populares y quizás por esto mismo de las más desconocidas en todo su Inmenso Misterio, pues todo lo que se populariza en este mundo de hoy en día, lleno de Publicidad y Comercio, siempre queda manchado con un toque de banalidad. Y la Verdad es que es asunto serio: Él nos Ama ardientemente y nos pone su Corazón como ejemplo a imitar y a seguir; hay que dejarle entrar en nuestro interior, habitar en él y transformar todo nuestro ser…

¿Y cómo se hará todo? ¿Cómo conseguir conformar nuestro corazón de acuerdo al Suyo? Sencillo: Él nos ha dejado muchas “pistas” en la Escritura, especialmente en el Evangelio de San Mateo para que no andemos por caminos equivocados y he querido presentar dichos textos para ayudar conocerlos y que nunca más vuelvan a pasar desapercibidos en nuestras lecturas de las enseñanzas del Maestro.

 

¡Raza de víboras! ¿Cómo podéis vosotros hablar de cosas buenas, siendo malvados? Porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.” [Mt 12, 34]

Para Jesús, todo lo que decimos emana de nuestro corazón y por eso continua en el versículo 36 reclamando que tengamos el mayor de los cuidados con las palabras ociosas que digamos, pues éstas pueden llevarnos a juicio. Cuando se ama, las palabras fluyen llenas de belleza, pero cuando se odia o se miente, las palabras surgen envenenadas y asesinas. Las palabras muchas veces crean más víctimas que las manos y es que como dice Santiago: “La lengua es un pequeño miembro que se atreve a grandes cosas. Observad que una chispa puede incendiar un bosque entero. La lengua es también de fuego; el mundo de la injusticia. La lengua puesta en medio de nuestros miembros infecta todo nuestro cuerpo y prende fuego al curso de nuestra vida, cuando ella está incendiada con el fuego del infierno.” [St 3, 5-6]

Cuidemos nuestro corazón, para que rebose dulzura y buenas palabras.

 

Porque del corazón provienen los malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, blasfemias. Eso es lo que mancha al hombre.” [Mt 15, 19-20]

No solo del corazón emanan las palabras de odio y mentira, sino que de él proceden todas nuestras malas acciones. El corazón torcido, un corazón negro y muerto, es lo que, con sus frutos, nos mancha. Él nos llama la atención especialmente sobre esto, para recordarnos que el Maligno siempre empieza sembrando en nuestro corazón podredumbre y que nada externo puede mancharnos.

Cuidemos nuestro corazón, para que de él surjan solo obras buenas.

 

“Atesorad, más bien, en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corroen, ni los ladrones socavan ni roban; porque donde está tu tesoro, allí está también tu corazón.” [Mt 6, 20-21]

El corazón siempre lo tenemos puesto donde nos agrada y sobre lo que nos motiva o entusiasma. Él nos avisa que todo eso es pasajero que no sirve de nada poner nuestro corazón solo en lo material, pues se desvanece. Solo a Dios hay que mirar y solo el Reino hay que amar.

Cuidemos nuestro corazón, para que no se atasque en el Mundo.

 

“Así hará mi Padre celestial con vosotros si cada uno de vosotros no perdona de corazón a su hermano” [Mt 18, 35]

El que no perdona de corazón al prójimo, no merece ser perdonado por el Padre según el Señor y es que no tiene sentido no condonar las deudas de nuestro prójimo puesto que “el que no ama a su hermano, al que ve, no puede amar a Dios, al que no ve” [1 Jn 4, 20]. ¿Y cuántas no serán las terribles deudas que nosotros tenemos con el Padre como para que no seamos capaces de perdonar las miserias que nuestros hermanos nos deben a nosotros?

Cuidemos nuestro corazón, para que sea fuente de perdón.

 

Y cuando sintamos que no podemos, recordemos con alegría:

Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy afable y humilde de corazón y encontraréis descanso para vuestras almas” [Mt 11, 29] 

 

2 comentarios to “El Corazón de Jesús al descubierto en los Evangelios”

  1. Josefina said

    Gracias, muy buena meditación.

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