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Ordo Cartusiensis

Publicado por francescopetrarca en 20 agosto 2009

La Orden de los Cartujos es una de las órdenes de vida contemplativa por excelencia. Actualmente cuenta con unos 335 miembros de los cuales unos 170 son religiosos sacerdotes distribuidos en 25 Cartujas que se hayan repartidas por Europa, Asia y América.

Fundada por San Bruno junto con otros seis compañeros en 1084, se  construyó  el primer monasterio cartujo en el valle francés de Chartreuse, muy cerca de Grenoble. De ahí mismo proviene el nombre de “Cartuja” que es como se denomina a los monasterios cartujos. Tuvo que esperar la recién formada orden hasta 1133 para ser reconocida oficialmente por la Iglesia a través del Papa Inocencio II al ser aprobada la regla escrita por el sucesor de San Bruno en la Cartuja, Guido,  que constaba de 80 capítulos y que éste había titulado: La Consuetudines.

La rama femenina de la orden, inferior en número al de monjes y Cartujas masculinas (con tan solo cinco Cartujas entre Francia, Italia y España); surgió pocos años después de la rama masculina, en 1145 por iniciativa de las monjas de un monasterio en La Provenza. Ambas ramas forman una única Orden bajo la dirección del prior general de la “Gran Cartuja” (la Cartuja de Chartreuse).

CONSUETUDINES

Entre las reglas escritas por Guido se destaca el celo por el ascetismo, la soledad y la contemplación.

Cada monasterio solo puede tener doce monjes más el prior (número que se aumentó a 24 posteriormente) y cada monje debe tener una celda individual donde reza y trabaja en solitario; solo reuniéndose con los compañeros en la Misa y durante el oficio de maitines y de vísperas. El monje debe comer en soledad excepto los domingos y días festivos, y cada monje debe procurarse la comida de su huerto individual. Al principio se debía guardar silencio absoluto, pero más adelante se permitió hablar durante una hora durante los paseos por el claustro.

La misma regla es seguida estrictamente por la rama femenina.

Actualmente se añaden además las siguientes “reglas”:

- No se reciben visitas, pero se tiene un día libre cada semana para poder esparcirse fuera del monasterio (por.ej. Ir al campo).

- No se puede tener ningún televisor ni radio.

- La Misa es solo para los miembros del monasterio, aunque los familiares de los monjes, pueden acompañarles dos veces al año.

FINALIDAD DE LA REGLA

El fin del cartujo es la contemplación mediante la oración pura y continua, estado que solo se puede encontrar inmerso en el silencio, la separación del mundo y el sentimiento de la soledad interior.

Por esta razón además de los votos de Castidad, Pobreza y Obediencia, los cartujos pronuncian solemnemente dos votos más: Estabilidad en el Monasterio y Conversión de Costumbres.

El voto de Estabilidad en el Monasterio implica la aceptación de la vida de trabajo solitario dentro del complejo monástico de la Cartuja y el voto de Conversión de costumbres hace hincapié en la aceptación de la vida de oración y soledad interior siempre en crecimiento hacia el Señor.

 

 

LITURGIA

Simplemente hay que destacar su sobriedad y extrema simplicidad y hacer hincapié en la prohibición de cualquier instrumento musical, lo que no impide que se cante durante la liturgia un canto parecido al gregoriano pero mucho más austero, el llamado canto cartujo.

 

FORMACIÓN Y VOCACIÓN

La formación de un Cartujo transcurre a lo largo de un máximo de ocho años desde el postulantado, pasando por el noviciado y la toma de votos temporales; hasta la profesión de Votos Solemne. 

Sobre las vocaciones, se recomienda meditar la vocación para comprobar que es auténtico ese deseo sobrenatural de practicar la búsqueda interior de Dios desde la soledad. También hay que destacar que a pesar de su aislamiento con respecto al mundo, los aspirantes a cartujo, pueden realizar retiros espirituales en alguna Cartuja con el fin de conocer el modo de vida cartujo.

Para cualquier contacto escribir a: vocaciones@chartreuse.info o para más información consultar: http://www.chartreux.org/

 

CONCLUSIONES

La vocación de los monjes y monjas cartujos está marcada por un fuerte sentimiento de atracción a la búsqueda interior de Dios, un deseo ferviente a abandonar el mundo para iniciar ese camino en el interior de nuestro corazón y guiado por la voz que nos trae el silencio.

Sed intensa y desgarrante de Dios en nuestras almas. Por eso no importa el mundo exterior, solo el mundo que construimos en nuestro espíritu con cada sílaba de una oración hacia Dios; mundo que dejamos construir por Amor a Dios y para cada vez ser mejores… Para llegar a ser santos.

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