Páginas al viento

Un lugar donde reflexionar… Por Francisco Javier R. S.

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Archive for the ‘Frases célebres (comentadas)’ Category

Sobre el Demonio- San Agustín

Posted by francescopetrarca en 8 marzo 2012

“Cuando es acusado, el diablo se goza. Es más, quiere que le acuses, acepta gustosamente toda tu recriminación, ¡si esto sirve para disuadirte de hacer tu confesión!” (San Agustín)

 

Empecemos hablando claro: el Demonio existe y siempre está rondando alrededor de todos nosotros buscando a quién perder. Pero al mismo tiempo que hoy en día nos encontramos en el Pueblo de Dios de hoy un error por defecto: el considerar al Diablo como un ser irrelevante o incluso negar su existencia; también podemos caer, como hombres pecadores que somos, en un error por exceso: ver la mano del Tentador en todas nuestras faltas.

Muchísimos santos nos recuerdan que en esta existencia terrenal hay tres tipos de tentaciones: las del Mundo, las de la Carne y las del Diablo; y el buen cristiano debe lucharlas todas. El Diablo está presente sí, y su voz insinuante y tentadora nos acompaña muchísimas veces, pero no siempre tiene la culpa: a veces es simplemente nuestra más profunda concupiscencia, una concupiscencia que no queremos abandonar o simplemente somos tan amigos del Mundo que no queremos rehusar ni a sus goces ni a sus delicias. Y entonces cuando caemos le gritamos: “¡Me haces pecar malvado! ¡Vete!”. Pero él se goza. Él se ríe y se burla pues le achacamos el mal que hacemos por nuestra carne o por seguir al mundo, y así no nos convertimos. Él ha ganado por habernos hecho creer en la falsedad a fe ciega y así evitar nuestro arrepentimiento auténtico. No en vano él es el Príncipe de la Mentira y disfruta con nuestras equivocaciones.

Por eso nosotros, no debemos olvidar que él existe pero que con Cristo tenemos la Victoria sobre él. Solo su Gracia y un acudir a los sacramentos de forma constante y correcta, como manda la Iglesia, podremos librarnos de las insidias del Enemigo. Vencer al mal con el Bien, ser testigos del Resucitado en medio de esta generación descreída y pregonar el Amor y el Perdón de Dios aplicándolo en nuestras vidas y con nuestro prójimo. Solo así podremos oír en nuestro corazón y en nuestra alma las palabras de Jesús: “Veía caer a Satanás como un rayo“, para luego llegar el día en el que el Cristo nos coronará con la vida imperecedera, dándonos el premio por pura gracia en nuestra carrera por la Vida y reinaremos con Él en su Reino de Justicia y Derecho.

Para concluir, me gustaría señalar que es curioso leer como parece ser que en tiempos de San Agustín los cristianos dejaban de confesarse pues achacaban sus pecados al Demonio y así consideraban que no habían perdido la gracia de Dios, mientras que hoy en día muchas veces la ausencia de Confesión viene de una visión casi totalmente opuesta: o no existe el Diablo ( y por tanto ni el mal ni el castigo) o no somos tan malos (sino buenos) y por tanto no necesitamos del perdón de los pecados. No huyamos de la Confesión. Es nuestra única vía de escape cuando nos asfixia el olor a cadáver que desprende un alma en pecado mortal.

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Amar o ser amado- Beato Tomás de Kempis

Posted by francescopetrarca en 17 enero 2012

“Ni quieras tampoco ocupar el corazón de alguien, ni que otro ocupe tu corazón por amor; más bien que Jesús esté en ti y en todo hombre bueno.” (Bto. Tomás de Kempis)

 

 

La Imitación de Cristo es un libro que se vende a sí mismo con cualquiera de las sentencias que se puedan publicar de él. Ha sido y es un soporte espiritual para millones de personas, entre las que me encuentro, y recomendadísimo por grandes santos como San Juan Bosco. En él, el autor nos relata mediante breves frases diversos temas a lo largo del libro dedicados a la vida espiritual, la consolación interior o el santísimo sacramento del altar. Todos los apartados son tratados desde un profundo conocimiento de la naturaleza humana por parte del escritor que llega en muchísimos fragmentos a sacudirnos los más inamovibles cimientos de nuestra alma y a replantearnos nuestra vida cristiana una y otra vez. Es más, es un libro que nunca se acaba: hay que releerlo constantemente (y yo diría, diariamente); pues cada lectura es distinta, cada día se descubre un aspecto nuevo.

En una relectura que hice, la frase que quiero comentar me asaltó casi desde lo más profundo de mi corazón. ¿Cuántos no andamos por el mundo queriendo ser amados? ¿Cuántos no andamos por el mundo queriendo amar más? Pero el autor nos proporciona una solución a este problema: “que Jesús esté en ti y en todo hombre bueno“.

Si Jesús está dentro de nosotros, todos los problemas relacionados con el amor se solucionan de un plumazo… Él es Amor. ¿Por qué no pedimos mejor que el Amor habite en nosotros? Solo así llegaremos al punto de quedar satisfechos, pues Él habitará en nuestros corazones y Él obrará en nosotros con su gracia. Sin Él, el Amor está vacío y se convierte en un mero deseo altruista: “querer amar más“; o en un simple egoísmo: “quiero ser amado” o “quiero amar más porque me siento mal”. El Amor no se pide ni se exige. El Amor se vive. Y el Amor solo se vive si la Vida vive en ti. Si la Verdad mora en ti. Si el Camino guía tus pasos. Si Jesús está contigo. ¡Y más que contigo! ¡Con todo hombre bueno!

 ¡Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad! ¡Que Jesús habite en vosotros para que seais hombres que ejerciten el más alto de los dones según san Pablo: el Amor por medio del Salvador! No podemos desear que en el mundo haya justicia, ni bien, ni paz… si no deseamos, si no oramos, si no pedimos que sea Jesús el que habite en el corazón de todos los hombres y mujeres buenos. El Reino de Dios solo vendrá si adaptamos nuestros corazones al Corazón de Jesús y si pedimos tener a Jesús en nosotros como la Santísima Virgen tiene a su Hijo en su precioso Corazón Inmaculado.

Es más, y la semana de oración por los cristianos que se inicia mañana me sirve de excusa para recordarlo; no existirá la unión entre los cristianos si no pedimos a Jesús que habite en todos nosotros, si no dejamos a Aquel que dijo: “Padre, que sean uno como Tú y Yo lo somos” obrar con todo su poder en nuestro interior para que nos haga humildes y capaces de superar nuestras divisiones, rencillas, politiqueos… y así comenzar a caminar juntos desde el Amor y poder participar juntos en el mismo banquete Eucarístico hasta que Él venga y seamos revestidos de su Gloria.

No queramos otra cosa: solo que Jesús more en nosotros.

Amén.

 

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Octogesimo Anno de “Quadragesimo Anno”

Posted by francescopetrarca en 10 diciembre 2011

Un amigo me envió por correo un fragmento de una Encíclica del Papa Pío XI con el siguiente asunto: “Parece que fue escrito ayer“.

La verdad es que en estos últimos 150 años,  con perdón a los años y Papas precedentes, desde mi punto de vista hemos tenido Pontífices excelentísimos: Beato Pío IX, Leon XIII, S. Pío X, Benedicto XV, Pío XI, Pío XII, Beato Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Beato Juan Pablo II y por supuestísimo Benedicto XVI. Grandes Papas hechos de la madera de los santos, siempre claros y sin un solo “pero” que añadir en lo doctrinal. Cada uno necesario en su momento (¡ya se nota que el Espíritu es el que de verdad gobierna la Iglesia!) y cada uno de ellos debería ser releido constantemente pues los valiosos escritos que nos dejaron jamás pierden actualidad.

Juzguen si no el fragmento siguiente:

S.S PÍO XI ( de la Encíclica “Quadragesimo Anno”.1931)

 “Salta a los ojos de todos, en primer lugar, que en nuestros tiempos no sólo se acumulan riquezas, sino que también se acumula una descomunal y tiránica potencia económica en manos de unos pocos, que la mayor parte de las veces no son dueños, sino sólo custodios y administradores de una riqueza en depósito, que ellos manejan a su voluntad y arbitrio.

Dominio ejercido de la manera más tiránica por aquellos que, teniendo en sus manos el dinero y dominando sobre él, se apoderan también de las finanzas y señorean sobre el crédito, y por esta razón administran, diríase, la sangre de que vive toda la economía y tienen en sus manos así como el alma de la misma, de tal modo que nadie puede ni aun respirar contra su voluntad.

Esta acumulación de poder y de recursos, nota casi característica de la economía contemporánea, es el fruto natural de la limitada libertad de los competidores, de la que han sobrevivido sólo los más poderosos, lo que con frecuencia es tanto como decir los más violentos y los más desprovistos de conciencia.

Ultimas consecuencias del espíritu individualista en economía son esas que vosotros mismos no sólo estáis viendo, sino también padeciendo: la libre concurrencia se ha destruido a sí misma; la dictadura económica se ha adueñado del mercado libre; por consiguiente, al deseo de lucro ha sucedido la desenfrenada ambición de poderío; la economía toda se ha hecho horrendamente dura, cruel, atroz.

A esto se añaden los daños gravísimos que han surgido de la deplorable mezcla y confusión entre las atribuciones y cargas del Estado y las de la economía, entre los cuales daños, uno de los más graves, se halla una cierta caída del prestigio del Estado, que, libre de todo interés de partes y atento exclusivamente al bien común a la justicia debería ocupar el elevado puesto de rector y supremo árbitro de las cosas; se hace, por el contrario, esclavo, entregado y vendido a la pasión y a las ambiciones humanas.

Por lo tanto —y nos servimos de las palabras de las palabras de nuestro predecesor León XIII—, si hay que curar a la sociedad humana, “sólo podrá curarla el retorno a la vida y a las costumbres cristianas” (Rerum novarum, 22). Sólo ésta, en efecto, puede aportar el remedio eficaz contra la excesiva solicitud por las cosas caducas, que es el origen de todos los vicios; ésta la única que puede apartar los ojos fascinados de los hombres y clavados en las cosas mudables de la tierra y hacer que los levanten al cielo. ¿Quién negará que es éste el remedio que más necesita hoy el género humano?

Los verdaderamente enterados sobre cuestiones sociales piden insistentemente una reforma ajustada a los principios de la razón, que pueda llevar a la economía hacia un orden recto y sano. Pero ese orden quedará en absoluto manco e imperfecto si las actividades humanas todas no cooperan en amigable acuerdo a imitar y, en la medida que sea dado a las fuerzas de los hombres, reproducir esa admirable unidad del plan divino; o sea, que se dirijan a Dios, como a término primero y supremo de toda actividad creada, y que por bajo de Dios, cualesquiera que sean los bienes creados, no se los considere más que como simples medios, de los cuales se ha de usar nada más que en la medida en que lleven a la consecución del fin supremo.”

***

No necesita ningún comentario. A este mundo hemos venido a ser administradores y custodios de la Creación [Gn 2, 15] y a Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. Sin tener en cuenta estos mandamientos, no se puede buscar el bien común (ni material ni espiritual), y solo desembocamos en injusticias, opresiones, fraudes, corruptelas, abusos, infidelidades, herejías y tiranías. 

La verdad es que Doctrina Social de la Iglesia hay que estudiar y mucha, porque en ese Magisterio de los Papas de estos últimos tiempos están las claves para solucionar los problemas que tenemos hoy en día. Sí, parece que fueron escritas ayer… Porque la Verdad siempre será válida.

 

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Somos únicos- José Kentenich

Posted by francescopetrarca en 4 octubre 2011

“No abandonemos nuestra individualidad, ese sello de nuestro ser y obrar que nos es propio, que nos es innato. No midamos a todos con la misma vara, no seamos malas copias de un modelo, no seamos copias, porque cada uno de nosotros ha de ser original”  (P. José Kentenich)

 

 

El Padre Kentenich fue el primero de los apóstoles de la juventud en el mundo nuevo del siglo XX y con su gran inteligencia, vislumbró rápidamente cual iba a ser el principal mal de este tiempo: la pérdida de la Persona.

Somos únicos. Hemos sido hechos de una forma plenamente original. Todos estamos llamados a una misión muy concreta y somos muy diferentes entre nosotros aunque no podamos apreciarlo en este mundo que busca perder a la persona en la sociedad y no que la Sociedad “se pierda” por el Bien de la Persona.

La misión que nos tiene encomendada Dios solo se puede cumplir teniendo en cuenta esa gran dignidad que tiene la Persona humana. Científicamente hablando, todo individuo tiene su propia secuencia genética que lo hace único en toda la Historia (precisamente por esto el aborto es el gran mal de eliminar Individuos únicos e irrepetibles. Jamás nacerá un hombre o una mujer igual. Jamás).

Para ello, el P. Kentenich, educaba a los jóvenes alertándolos de esos males para poder defender la Verdad: no seas copias, no seais iguales, no seais masa-colmena humana…

No seamos copias ni iguales. La gran tendencia es la búsqueda de ídolos o modelos que copiar para llenar este vacío que conlleva la “inexistencia”: la nada a la que nos somete esta sociedad anónima. Pero Dios no es así con nosotros. Él nos conoce, nos Ama con Amor infinito a cada uno y sobre cada uno de nosotros piensa: “Eres mi hijo, la más bella de mis criaturas”.

También nos dice “que no midamos a todos con la misma vara”. Cada uno tiene sus cualidades, sus manías, sus defectos, sus caídas, sus faltas, sus deseos, sus sueños… La única vara de medir es la de la Misericordia, pues si no perdonamos, ¿cómo vamos a pedir que nos perdone el Padre? Y si medimos muy severamente o pasamos a todos por una vara muy dura, ¿cómo pediremos luego que seamos medidos más suavemente ante nuestros innumerables pecados por el Hijo que Juzga?

Los católicos tenemos que ir y mostrar el Triunfo de Cristo y llevar su mensaje de Amor y de Perdón. Recordar al mundo que no busque modelos sino que se fije solo en Jesús. Recordar a cada ser humano su infinito valor a los ojos de nuestro Señor. Recordar la belleza de una misión que solo podemos construir uno a uno: el Reino de Dios.

Seamos individuos en un mundo que busca hacer olvidar el sentimiento de “comunión humana”. Y es que la comunión es la suma de los Miembros añadidos a Cristo y no la suma de falsas individualidades a las que se compra con falsas libertades para ser integradas en un Todo inservible y manejable.

Como detalle, me hacen gracia los autodenominados “antisistema”, siendo ellos los más sistemáticos de todos los hombres.

¡Católicos! Seamos valientes y auténticos “antisistema”, pues el sistema del mundo es Perdición. Pongamos en evidencia y hagamos patente el Amor que Dios nos tiene con nuestras virtudes: para que así los hombres alaben al Padre al ver nuestras Buenas Obras.

Seamos Alma Viva.

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Ideal Personal- José Kentenich

Posted by francescopetrarca en 28 septiembre 2011

“¿Qué entendemos por Ideal Personal?… Es la idea original que desde la eternidad ha tenido Dios de mi persona y mi misión… y que puso en la base de mis talentos y mis disposiciones naturales y sobrenaturales.” (P. José Kentenich)

 

¡Es tan importante para un cristiano conocer este Ideal Personal! El Padre Kentenich hablaba continuamente sobre la necesidad de descubrirlo ya que nos revela perfectamente cuales son nuestras cualidades dadas por Dios y cual es la misión que Él nos ha encomendado.

No deja de ser maravilloso ver como Él nos ha creado en esta vida para un fin, con una misión concreta, y nos ha proporcionado los talentos necesarios para llevar esa misión a cabo. Dios nos pensó desde el Principio a todos y a cada uno de nosotros y así muestra su inmenso Amor: Él nos conoce a cada uno  por nuestro propio nombre y conoce todas y cada una de nuestras capacidades ¡pues Él las puso allí para nosotros!

¡Es más! El Padre Kentenich lo descubre para nosotros: Dios no solo nos ha hecho con capacidades naturales… ¡Sino también sobrenaturales! A unos profetas, a otros doctores, a otros pastores, a otros con capacidad de hacer milagros, a otros capaces de curar, a otros de hablar lenguas…

Debemos descubrir nuestro Ideal Personal pues si no conocemos exactamente para qué hemos sido traídos a este mundo y cuales son los talentos que vamos a negociar antes de que venga el Rey de Justicia a reinar, quizás acabemos como el pobre temeroso de la parábola que no desarrolló su talento y todo le fue arrebatado.

¿Pero cómo se llega a este Ideal Personal?  Con ojos para ver y oídos para oír para estar atentos no solo a la Palabra de Dios sino a ver las Obras de Dios… Las huellas que Él deja en nuestra Vida y que nos van llevando hacia su Voluntad si sabemos rastrearlas con diligencia. Pero no hay que despererar, pues el Reino de Dios es como un grano de mostaza y como toda semilla crece a tiempo y destiempo aunque nosotros no notemos grandes efectos inmediatos. Aunque tampoco abandonar, pues sin abono de esfuerzo y trabajo no hay semilla que crezca. Recordemos que Jesús está a nuestro lado siempre como acompañó a los discípulos de Emáus: estos no lo reconocieron y nosotros tampoco la inmensa mayoría de las veces.

Dios nos Ama y nos Ama de un modo tan maravilloso que nos quiere libres para ejercer nuestra misión o desarrollar nuestras cualidades. Busquemos ese mapa, ese Ideal Personal que llevamos impreso en nuestro Ser… Y realicémoslo para Gloria de Dios y Bien de los hombres.

Concluyamos con una oración al Espíritu Santo para animarnos en esta aventura personálisima para que con el Él podamos. Recemos con toda confianza junto con el P. Kentenich

Espíritu Santo
eres el alma de mi alma.
Te adoro humildemente.
Ilumíname, fortifícame,
guíame, consuélame.
Y en cuanto corresponde al plan
del eterno Padre Dios
revélame tus deseos.
Dame a conocer
lo que el Amor eterno desea de mí.
Dame a conocer lo que debo realizar.
Dame a concoer lo que debo sufrir.
Dame a conocer lo que, silencioso,
con modestia y en oración,
debo aceptar, cargar y soportar.
Sí, Espíritu Santo,
dame a conocer tu voluntad
y la voluntad del Padre.
Pues toda mi vida
no quiere ser otra cosa,
que un continuado y perpetuo Sí
a lso deseos y al querer
del eterno Padre Dios. Amén.

(P. Kentenich, inspirado en una oración del Cardenal Mercier)

 

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Aproximación a Dios- León Tolstói

Posted by francescopetrarca en 27 marzo 2010

“Es toda forma exterior violenta de gobierno la que desune a los hombres; la única cosa que les une, es la aproximación hacia Dios la aspiración hacia Él, porque Dios está sólo para todos y la aproximación de los hombres hacia Dios es una.” (Fragmento de carta sin firma a León Tolstói).

 

La carta que recibió Tolstói trataba sobre la frialdad de los hombres ante los asesinatos que se estaban cometiendo en las calles en 1905, la represión violenta a los manifestantes, la indeferencia tanto de soldados como de espectadores curiosos ante la caída de cuerpos sin vida… Y Tolstói utiliza esta carta y esa frase como final de una reflexión suya sobre la importancia del progreso moral religioso e íntimo del ser humano como único medio para alcanzar la perfección social.

Hoy en día también sucede esto en algún sentido, existen individuos en nuestra sociedad que apelan constantemente a cambios en las formas de Gobierno, como si estos cambios fuesen a traer la Virtud y el Bien a la sociedad… Pero Tolstói no se deja engañar… Las formas de gobierno no representan a nadie, pues las formas de gobierno no aspiran a la perfección de sus individuos, sino que simplemente sirven como medio para que unos pocos se perpetuen en el poder de control sobre los demás habitantes… Y aquí comienza la división social: izquierdas, derechas, clases…

Y es que el mal que son capaces de hacer los gobiernos es proporcional al estado moral de los miembros que conforman su sociedad… Mientras más inmoral y perversa sea la sociedad, más medios tendrá el gobierno para atormentarla, mientras que en una sociedad formada por individuos perfectamente morales, ¿se cometería alguna falta? Ninguna, pues el gobierno estaría formado por estos mismos individuos, y es que mientras más perfectos sean los individuos, formas más perfectas de gobernarse alcanzarán.

Pero esto no interesa a los poderosos… por eso pervienten nuestra sociedad, porque así ellos pueden cometer mayores males sin que la sociedad se “escandalice”… Por eso esta es la etapa de los dramas sociales: el Aborto, el Divorcio express, del Sexo por el Sexo… Porque ahora los individuos tienen interiorizado en su interior que la libertad aportada por la democracia es la única y auténtica, pues todos los ciudadanos tienen voz y voto y no existe la represión y se atienden los problemas de los individuos… MENTIRA. Esa impresión solo lleva a la más excesiva de las esclavitudes: la de aquel que no comprenden su esclavitud y sienten orgullo por su situación. Pero la verdad es que en los Plenos de los Congresos no se habla de perfeccionamiento moral de la sociedad, sino de asuntos que no tienen nada que ver con ella y que están casi siempre sujetos a intenciones corruptas y de beneficio propio…

¿Qué hacer para no volvernos cómplices de esta corrupción? Solo un único medio: la perfección moral y religiosidad interior, pues ante la Bondad, las estructuras defectuosas caen por sí solas, pues son reinos dividos que se destruyen en cuanto los hombres dejan de sostenerlas.

Solo la perfección moral nos lleva a la Unidad del género humano, pues solo el reconocer que todos somos hijos de Dios, aplicar la regla de oro: “no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”“amar al prójimo como a ti mismo” pueden llevarnos a gozar en esta Tierra que Dios nos ha dado de las primicias de la futura felicidad celestial, pues la Humanidad es una comunidad perfecta en sí misma y no necesita más que a Dios para gobernarse, progresar y subsistir.

 

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Catolicismo- Cardenal John Henry Newman

Posted by francescopetrarca en 28 noviembre 2009

“Volved la espalda a la Iglesia Católica y ¿a quién os volveréis? Es vuestra única certeza de paz y seguridad en este mundo turbulento y cambiante. No hay nada entre ella y el escepticismo cuando el hombre ejerce su razón libremente. Los credos privados y las religiones estrafalarias pueden parecer llamativos e impresionantes para muchos en su día; las religiones nacionales pueden yacer imponentes e inermes, y ser un estorbo durante siglos, y distraer la atención o confundir el juicio de los entendidos; pero a la larga se descubrirá que o bien la religión católica es en verdad y de hecho la incursión del mundo invisible en este mundo nuestro, o no hay nada positivo, nada dogmático, nada real en ninguna de nuestras ideas en lo referente a nuestro origen y nuestro destino. Olvidad el catolicismo y os convertiréis en protestantes, unitarios, deístas, panteístas, escépticos, en una espantosa pero inevitable sucesión…” (Card. Jonh H. Newman).

 

Agrada oír palabras enérgicas y valientes en defensa de nuestra Fe y religión. Hoy día, todo vale, toda opinión es aceptable, decente y coherente y la verdad no es más que relativa según la persona, el lugar, la circunstancia… Parece que la verdad muta según el momento según convenga o interese o “según sea ofensiva para nuestro interlocutor” o no… Hay que respetar “otras verdades”, seamos “tolerantes”.

 No, la tolerancia no es eso; la tolerancia es comprensión, pero no aceptación. No podemos caminar por el mundo poseederos de una Verdad y menguándola cuando tengamos a una persona diferente que difiera de nosotros. No, nuestra Verdad es nuetra Verdad y nosotros creemos en Él; si alguno de nuestros hermanos difiere, comprendedle, perdonadle, amadle… Pero nunca digamos: “También tienes razón“… No entremos en el juego del relativismo, la Verdad es única; solo uno puede tener la razón.

Pero tampoco discutamos por imponer la Verdad. Ahí es donde vuelve a entrar la palabra tolerancia, que nos ayude a comprender para evitar toda disputa. Así, nosotros creemos que nuestra Fe es la única Verdad, pero la Verdad se abre camino por si sola… ¡Manifestémosla simplemente y oremos! Que Ella misma abra los corazones.

Hagamos esto, pues el propia Papa nos invita a actuar de este modo y a reflexionar sobre los numeros escritos de Newman, siempre enérgico; puesto que el año que viene tendrá lugar su beatificación.

Pidamos Fuerza, Entereza y Valentía para defender nuestra Fe.

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Trabajo- San Jerónimo

Posted by francescopetrarca en 2 noviembre 2009

Trabaja en algo, para que el diablo te encuentre siempre trabajando en algo. (San Jerónimo).

 

Con frecuencia he oido decir: “La pereza es la madre de todos los vicios”; y casi nunca se equivoca a la hora de meditar sobre algún pecado que hayamos cometido.

La incatividad, la pasividad en la vida, nos vacía tanto mente como alma y corazón. No estamos haciendo nada, nuestra concentración se encuentra dispersa… ¿Y qué sucede? Oímos un susurro… El diablo está siempre buscando como seducirnos con su canto, y claro nos ha encontrado estáticos, totalmente parados… ¡No estamos haciendo nada! ¿Qué será esa canción tan atractiva que nos intenta sacar de nuestra pasividad? Es algo nuevo y atrayente… Nos va a sacar de nuestro soport… Sí… ¿Por qué no? Y… Caemos…

¡Trabajemos! ¡Trabajemos! Porque cuando trabajamos construímos sensatamente una casa sobre la roca y un camino bien asfaltado.

¡Trabajemos! Porque cuando trabajamos usamos materiales divinos y no mundanos, porque cada gota de esfuerzo es un paso en nuestro caminar.

¡Trabajemos! Porque entonces ponemos a Cristo como piedra angular en nuestra vida, y si no lo hacemos estamos perdidos y en manos del demonio.

Trabajemos y ofrezcamos cada segundo de nuestro trabajo a Dios… Cada pensamiento dedicado a alabarle con nuestro trabajo… Y entonces veréis como Dios nos da la fuerza para que cada vez que venga el diablo a buscarnos, él pinte su rostro de desilusión por no poder entrar en nuestro pensamiento y nosotros lo dibujemos de alegría plena.

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Creer- Sigmund Freud

Posted by francescopetrarca en 13 octubre 2009

“Como a nadie se le puede forzar para que crea, a nadie se le puede forzar para que no crea.” (Sigmund Freud).

 

Con frecuencia la sociedad hoy en día se empeña en recordar la primera parte de la frase de Freud, y dicen basándose en esto frases como las que siguen:

“¡La Iglesia debería callarse ante los asuntos políticos-sociales, pues hay gente que no es católica y tiene sus derechos e intereses totalmente distintos!”

“¡Fuera la religión de las escuelas! ¡Es adoctrinamiento moral!”

“¡Nada de figuras ni ornamentaciones religiosas en los edificios públicos o los no católicos se verán ofendidos!”

Etc etc… Por supuesto eso solo hablando de nuestra Fe, porque también podríamos hablar de las burlas que existen contra otras fes y religiones… ¿Verdad que a las personas se les llena muy rápido la boca cuando siente que están siendo “obligadas” a creer algo?

¡Pero ahí es donde Freud nos da el matiz! ¿Qué pasa? ¿Que porque tú no tengas fe, yo voy a tener que perderla? Esto es lo que nos intentan decir día tras día sin parar… Una batalla constante para que los que creen dejen de creer y los que aún siguen creyendo a pesar de todo, sean enmudecidos lo más posible… No os preocupeis, es que ellos creen que eso es “justo”… No se dan cuenta.

Sin ir más lejos, se me viene a la cabeza que el otro día un Sínodo de Obispos Africanos se llevó a cabo en Roma, y ¿qué dijeron los prelados? Algo parecido a esto:

“Nuestros chicos se van de África a estudiar a Europa o América, y vuelven NO católicos”

Una frase para reflexionar… Vive y deja creer

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Juicios y Prejuicios- Sir Thomas Browne

Posted by francescopetrarca en 25 septiembre 2009

“Nadie puede censurar o condenar a otro, porque nadie conoce perfectamente al otro.” (Sir Thomas Browne).

  

 

Tenemos que reconocerlo: tenemos propensión a juzgar y condenar a nuestro prójimo y señalar y aborrecer el “mal” que vemos que haga o cometa.

Jesucristo nos lo advirtió en sus enseñanzas, porque Él nos conoce y sabe lo que somos y de lo que carecemos; y entre otras, particularmente me voy a quedar con dos ejemplos:

Pues Dios os juzgará de la misma manera que vosotros juzguéis a los demás; y con la misma medida con que midáis, Dios os medirá a vosotros.” [Mt 7,2].

Y si no te das cuenta del tronco que tienes en tu ojo, ¿cómo te atreves a decirle a tu hermano: ‘Hermano, déjame sacarte la paja que tienes en el ojo’? ¡Hipócrita!, saca primero el tronco de tu ojo y así podrás ver bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.”  [Lc 6, 42]

Muchísimas veces… demasiadas veces cuando algún hermano peca, nos aferramos a ver su pecado y le negamos el perdón, puesto que nos horroriza lo que ha hecho. Entonces lo apartamos de nosotros, como si nada bueno fuera a salir de esa persona… Pero tenemos que imitar a Cristo y sacar el tronco de nuestros ojos, ya que no es lo que nuestro hermano haya hecho, eso no importa; lo que a Dios le importa es las razones que han llevado al prójimo a cometer ese pecado; razones que sólo Dios puede comprender… ¡Y Él siempre perdona! ¿No tenemos nosotros que someternos a su Eterna Justicia y aceptar su Veredicto?

No podemos juzgar, no podemos condenar; porque con nuestros ojos, vemos malicia en algún hermano o hermana nuestro, pero es solo la parte externa. Ninguno de nosotros, sólo Dios, puede ver en lo oculto, en lo que hay dentro del Alma y del Corazón… Y quizás allí, haya Amor y arrepentimiento… Algo que nuestros orgullosos ojos son incapaces de ver.

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